Echando de menos el mar. Y conducir.

¡Qué jodido es vivir!
Y parecía fácil.
Y lo sería,
de no ser porque,
aunque no lo creamos,
caminamos siempre perdidos.

Dejar que te mate lo que amas
no es ninguna locura.
La locura es,
precisamente,
morir a manos de lo que más odias.
O morir sin darte cuenta,
que viene a ser lo mismo.

Cobardes.

Perseguid eso que el dinero jamás os podrá dar.
Aunque muráis en el intento.

A quién pretendo engañar…
Cobarde. Echo de menos el mar.
Y conducir.
Y aquí estoy,
reencontrándome en el silencio de muchos paseos largos
y el insomnio de un incómodo sofá.

Echándote de menos.

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