Te tengo que dejar

Y así es como pasan las noches desnudas para ti, mientras yo me dejo la sangre intentando romper el muro a cabezazos. Ese muro que un día levantaron mis errores o mi gran despropósito. Mientras arden las finas cuerdas que me sostienen a la luz de una vela podrida pero que aún huele a las cosas buenas que nos vio. Mientras me arde la garganta de gritar el silencio que me rodea y deja que pase el whisky sin hacer ruido, como cuando te vas de puntillas. Mientras tú te quitas la ropa en otra ciudad, en otra cama y te aferras al calor de otro cuerpo.

Y mientras tanto, yo juego a vestir el futuro con los restos del pasado. Con todo. Con las cosas que debieron y las que no debieron pasar. Con todas las veces que me cortaste la respiración en la cama metiéndome la lengua hasta el fondo. Y las veces que te pedí que no te fueras tan pronto. Con los besos, las miradas, con las risas apagadas. Con tu forma de dormir y acercarme tus nalgas. Con mi forma de despertar, encima de ti, duro como nunca y con las ganas de siempre de atravesar todos nuestros pecados una vez más mientras me tienes entre tus piernas.

—Te tengo que dejar.
—Ahora que viene la mejor parte…

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El día en que volvamos

Imagino, supongo, quiero creer, sé.

Sé que el día en que volvamos volveremos. Volveremos a ser fuertes, más fuertes de lo que nunca fuimos. Volveremos a ser algo, mucho más de lo que nunca fuimos. Y es que lo que fuimos no es siquiera un leve reflejo de las imágenes con las que nos follamos la mente en silencio. A diario. Sin parar.

El día en que volvamos nos follaremos algo más que la mente. Nos follaremos el alma. Nos lo haremos tan fuerte que cada embestida escupirá un suspiro contenido en el estómago. Que los dedos resbalarán antes de clavarse en tu culo. Que sudarán las paredes y no acabaremos hasta que se nos agote la saliva. La tuya, la mía y la de todo nuestro cuerpo. Nos acariciaremos el alma con la punta de la lengua hasta curarnos las heridas. Y volveremos a empezar de nuevo.

El día en que volvamos será el primero.

El día en que volvamos, volveremos.