M

Qué lejos quedan las piedras frías de las calles, húmedas, resbaladizas, atentas, solitarias y vigilantes. Lejos de las persianas de los bares que nos encontraban. Lejos de las carreras a oscuras doblando esquinas y perdiendo la bufanda. Y sí, lejos también de las miradas que ocultaban más verdad de la que decían y de lo mágico de creer que los paréntesis podrían ser vida.

Ya no quedan manos en la cintura ni ganas de intentarlo. Ya no queda más que el eco de un hueco suspiro. La duda. El sueño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s